DE COMERCIANTES FRUSTRADOS A POLÍTICOS ACAUDALADOS.



Ushuaia- La relación que une a Walter Vuoto con Matias Rodriguez es un lazo de amistad, que se extiende desde hace aproximadamente 15 años, arrancaron prácticamente juntos en la política, iniciándose en la Unidad Básica “Por siempre Evita” de Ana Esparza madre de Vuoto, luego con Compromiso K de la mano de Jorge Lechman.
En el año 2007, Walter Vuoto buscó la banca en el Concejo Deliberante por ese espacio y tuvo una paupérrima elección, mientras tanto siempre que podían viajaban a Bs.As. Para eso se valían de cobrarle seguros a los taxistas y remises, para después usar la plata para otra cosa y no informar a la aseguradora de los clientes valiéndose estos sólo de un recibo falso. Pero ese escándalo público, no le impidió a Vuoto ganarse la simpatía de Máximo y su séquito.
A partir de esa relación, llegaron los cargos y los negocios.
Zona de Combate fue el primero, propiedad de Matías Rodríguez (en los papeles), su objeto era el de proveer indumentaria a las fuerzas policiales directamente de fábrica, que conseguía a buen precio por sus contactos con La Cámpora. Ese negocio se lo tuvo que entregar, por las deudas que contrajo por la dilación del pago del estado provincial en la época de Rios, a Juan Mancini Loiacono, en ese entonces era el tesorero de la Cámpora y secretario administrativo del Concejo Deliberante mientras Vuoto era concejal.
Rodríguez también consiguió las marcas Macowens y Giro Didáctico todo mediante La Cámpora, ambos negocios en sociedad con Martín Pérez y Vuoto, este último sólo cómo socio capitalista.
La relación comercial no terminó del todo bien, la enorme ambición económica de Rodríguez obligó a vender Macowens y cerrar Giro Didáctico, ya que gastaban más de la que producían. Para ese entonces ambos tenían cargos públicos cómo administradores del PAMI en el caso de Pérez y ANSES en el caso de Rodríguez.
Durante la gestión de Federico Sciurano al frente de la Intendencia de Ushuaia, este le había dado la posibilidad de facturar con una empresa algunos arreglos de las calles a Vuoto, que junto a Rodríguez compró una bloquera y dos camiones con dos cuadrillas de empleados que hacían facturar bajo el nombre de la ex mujer de Vuoto, Laura Obligado y aún hoy trabajan para el estado municipal bajo otra denominación.
Gracias a que su amigo fue intendente en el 2015, Rodríguez pudo cosechar las mieles del éxito, encontrando un lugar en la Cámara de Diputados de la Nación y acomodando a su mujer Laura Ávila cómo secretaria de la mujer y tambien a su hermana Lorena Rodriguez a cargo del programa de Formación Integral y Promoción de Derechos de la Municipalidad de Ushuaia.
Vuoto, Perez y Rodríguez, nunca fueron buenos en los negocios porque sólo pensaron en volverse millonarios, caiga quien caiga, cueste lo que cueste.

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